viernes, 19 de septiembre de 2014

“VACIO”

Micro cuento por Andrés Beltrán Z.

Don Oscar Cortes se tallo los ojos como si se despertara en una mañana muy brillante, pen so por un momento, que era otra vez un niño al cual su madre despertaba al abrir las cortinas de manera brusca para que entre la luz.

La luz se disipo en todo su campo de visión y pudo apreciar el lugar en el que estaba. Una pequeña capilla, habitada por un solo ser, un joven cura habla desde el podio, don Omar pensó, estará ensayando un sermón.

El joven religioso hablo por unos minutos más mientras Oscar exploraba la pequeña capilla. El cura se detuvo, en su rostro algo de vergüenza y decepción. Cerró la biblia en acto violento y se retiró de la sala. Oscar al no sentirse observado se acercó un poco más al púlpito, pudo entonces comprender el porqué del enojo de ese hombre incómodo.

Don Oscar vio y entendió, y el también sintió la  vergüenza y la decepción. Vio un ataúd ubicado a un costado del podio y en su interior un rostro que le era muy familiar, estaba el ante su funeral. El cura sintió vergüenza y decepción por tener que dar un emotivo discurso en una capilla vacía para honrar a un viejo al que nadie quería.

Así lo requería la ley y su propia compasión, pero se podía retirar a la mitad y decirle al dueño de la funeraria que sí, en efecto el velorio de don Oscar se realizó  y pasó mucha gente a  rezar por el anciano. Oscar sintió vergüenza por olvidar que si, en efecto, había muerto hace unos días.

-Odio ser un fantasma- pensó el, saltaba del presente al pasado y al futuro sin control propio y sin recordarlo, total humillación para el que se enorgullecía de ser un hombre de excelente memoria a sus 86 años. El funeral vacío lo decepcionó, pensó que por lo menos vendrían a visitarlo sus enemigos o algún familiar ocioso e interesado. Oscar, el viejo frío,  avaro y sin amigos se encogió de hombros, cerró los ojos y se preparó para lo siguiente que venga a intentar atormentarlo.


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