“Escultor”
Por
Andrés Beltrán
Esteban Perdiu
auto denominado “joven artista” de 63 años es por demás un inusual personaje en
la escena de las artes en Tel Aviv y es considerado un excéntrico incluso en
los círculos de liberales de clase de alta acostumbrados ya a ver de todo si levantar la
ceja.
Siempre anda con su
icónica imagen de barba blanca, gafas
obscuras jeans y sweater negro y en el rostro una mueca que parecía ser una
sonrisa pasmada. Bien hablado, carismático, coqueto y gracioso es el preferido de la gente de radio y tv cuando necesitan
de urgencia la opinión de un artista que
no fuera un veinteañero ególatra de pelo largo.
Esteban es amigo de políticos y compañero de juerga de
estrellas de cine por lo que es un escultor bastante famoso, de hecho talvez es el único escultor famoso de Israel. Se dice
que es alcohólico, y aunque no es algo raro en los artistas, se cree que su
vicio lo adquirió después de su servicio en las fuerzas armadas hace unos
treinta años. De eso nunca habla en las entrevistas – no pienso en mi como un
militar pues solo hice trabajo de oficina - dijo - los verdaderos héroes eran los jóvenes en
la Fuerza de tierra, o en el Mosad… yo solo fui un trabajador social,
ubicándolos en nuevos trabajos cuando todo terminó.
Su trabajo de los
últimos años ha consistido en hacer esculturas de conceptos abstractos tomando
como modelos a celebridades y estrellas, su modelo de “La Dicha” es esa
conocida presentadora de tv de senos prominentes, “La Naturaleza” fue la famosa
activista de internet/modelo que en protesta por el consumo de carnes convoco a
cientos de seguidores a orinar en el interior de un concurrido supermercado, el
modelo de “El Vigor” fue un joven futbolista en ascenso al que Perdiu
amablemente lo esculpió con unos treinta
centímetros de más para que su estatua no esté muy por debajo de la estatura de
las demás de su colección.
Este tipo de arte popñ con
olor a estrategia de marketing le gano el odio de escultores a nivel mundial
pero lo hico un “media darling” - “y que carajos me importa si me odian mis
colegas? Tengo a chicas de 25 años acosándome!” dijo alegremente en una
entrevista de tv en Jerusalén.
Cuando Esteban Perdiu
anuncio que su próxima escultura seria “La Guerra” los medios y las redes casi estallan
- quien sería su
modelo, el Presidente o algún ministro?-
- Tal vez algún fornido
actor del cine!-
La gran noche para develar la nueva escultura
había llegado, la galería de Tel Aviv estaba repleta y por lo menos la mitad de
asistentes eran de la prensa, Pardiu alegre como siempre se tomaba tantas fotos
como tragos y hacia bromas algo pasadas
pero se le perdonaba todo, es noche en especial podía hacer lo que desease. La
estatua en el centro de la galería en cubierta de una tela de lino blanca ,
ubicada de bajo de una luz clara y cálida y rodeada de un pequeño empotrado por
seguridad esperaba a su creador para ser presentada a la gente “chic” de la
galería más los miles que están viéndolo todo en el live stream en línea.
Estaban se acerca a su
obra, de un paso y otro, aclara su garganta y respira hondo para apaciguar la
embriaguez, sabe que tendrá que dar muchas explicaciones esta noche, extiende
la mano, cierra los ojos y de un tirón arroja la tela a un costado. Después de
un par de gritos de mujeres, la sala queda en silencio. Nadie se esperaba esto,
ya no es divertido, pensaban unos, se volvió loco, decían otros.
Los flashes de las
cámaras fueron notoriamente menos que los de la fiesta de hace 5 minutos, el
público se retiraba lentamente y parecía que el after party de había cancelado.
Solo una joven periodista se le acerco en ese momento interminable, tan
desconcertada como los demás pero decidida para aprovechar el momento para ser
la primera en preguntar, acercó el micrófono
-Deja, ya sé que me vas
a preguntar. Porque un autorretrato? Y porque así, desnudo, desagradable, flaco, con manchas,
calvo, arrugado, quebradizo, sin maquillar nada, y con esa mirada de muerto,
cuando se supone soy todo risas?
“Porque no use a algún militar
de modelo? pues bien si, busque a mis viejos amigos del servicio, los pocos que
vivían no tenían con quien hablar hace mucho, pase tardes interminables
escuchándolos, muchos son más jóvenes
que yo pero más envejecidos, chochos, seniles y sentimentales.”
Ellos no te lo dicen
pero se nota que no duermen por las noches, algunos por las cosas que los árabes les
hicieron, otros, por las cosas que ellos
le hicieron a los árabes. Los vi tristes y solos, enfermos y con dolor hasta
los huesos, tan contentos de que los visite alguien que apenas conocieron hace
mucho. Esto me hizo dar cuenta de que la guerra no es algo que me hace pensar
en hombres fuertes y bien parecidos, la guerra me hace pensar en un cielo sin
estrellas y en un mar de cosas muertas, y me recuerda…me recuerda a mí…” La música de
la fiesta se convirtió en un murmullo
que no tardó en extinguirse.
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