Heavy Revolver
jueves, 19 de abril de 2018
jueves, 6 de noviembre de 2014
“RETAZOS”
Katzura o
“katzura-man” es una leyenda urbana que nació hace unos 30 años
en una ciudad del norte Japón. Hoy en día es muy popular entre los
jóvenes de Asia y América y también hay foros de Internet
dedicados a crear y compartir obras de ficción basadas e inspiradas
en la leyenda. En la historia, una niña de 14 años es acosada por
sus compañeras de colegio porque su uniforme es remendado ya que su
familia es muy pobre. Día tras día sufre en silencio las burlas y
humillaciones por parte del mismo grupo de cuatro chicas adineradas,
pero sobrelleva su vida con la alegría que le da su vida en familia.
Su madre muere unos años antes de los incidentes de la historia por
lo que ella es responsable de hacer el rol de madre de sus dos
hermanos menores mientras su padre toma trabajos temporales en un
pueblo pesquero fuera de la ciudad, de hecho el padre, el único
personaje de la leyenda que tiene nombre que es conocido como Otomo o
el señor Otomo, era más fuerte y grande que un toro y tendría
trabajo fijo en cualquier barco que el quisiese de no ser por su
carácter antisocial y la reputación de violento. Solo con sus hijos
se permitía sonreír y solo ellos lo han escuchado decir más de dos
palabras sin resoplar o maldecir. Algo que nunca cambia en las muchas
variaciones de la historia es el personaje del padre, siempre
descrito como un hombre corpulento, mal encarado pero tierno y
amoroso como sus hijos.
La leyenda, supuestamente basada en hechos reales, dice que en el último día de
clases del año la niña fue víctima de una terrible broma, cuando
toda la clase estaba en la piscina de natación, las cuatro chicas
que siempre la acosaron la tomaron a la fuerza y le afeitaron la
cabeza en los casilleros. Al no tener nada con que cubrirse y no
tener amigos con quien contar, se vio obligada a caminar así hasta
su casa tratando de taparse la cabeza con su pequeña mochila. Camino
entre sollozos ignorando burlas y risas.
Su padre regresaba
de la faena de pesca tarde en la noche cuando vio las luces de la
patrulla, los metros que le faltaban los corrió como nunca había
corrido hasta que la mano de un policía fornido le impidió ingresar
a su casa –no, por favor no entre, el lugar es un desastre…sus…
sus dos hijos varones están bien – están hablando con una
especialista en este momento, pero su hija…lo siento pero cometió
suicidio… eh…parece que uso un cuchillo de cocina sin afilar…
se hizo varios cortes en las muñecas y el estómago… siento
decirle esto pero… no murió rápidamente-.
El oficial le
prometió que limpiarían la escena del suicidio de todo vestigio de
sangre y le regalo algo de dinero para que duerma con los niños en
un hotel, Otomo recibió el dinero sin darse cuenta, sentía todo su
cuerpo frió y ligero como en si estuviera en el mar y no escuchaba
pero asentía con la cabeza todo lo que le decían los
investigadores. Antes de despedirse el primer oficial que hablo con
el le dio la libreta donde se presume estaba la nota de despedida de
su hija. No había tal nota en la libreta, solo cuatro nombres que
había escrito una y otra vez, llenando las hojas, en cada página la
escritura era más y más frenética hasta deformarse en garabatos
ilegibles.
Del padre, no se
supo más después de esa noche, pero en los años posteriores las
cuatro acosadoras de la joven suicida recibieron innumerables
amenazas anónimas por correo y por teléfono, presuntamente de
habitantes de su ciudad natal horrorizados por el suicidio de la
joven. Esto obligó al pequeño grupo a separarse y a mudarse a
distintas ciudades del país, dos de ellas incluso se cambiaron el
nombre. Las tres primeras mujeres murieron en sus hogares en formas
que parecerían brutales casos de violencia domestica con tremendos
golpes, brazos piernas y costillas rotas, homicidios terribles, pero
nada inusuales de no ser por el hecho de que les faltaba el cuero
cabelludo de raíz y no se encontraron marcas de navajas en los
cuerpos, como si simplemente les hubiesen arrancado el cuero
cabelludo de un tirón.
La policía y los
medios no relacionaron los tres casos pues dos de estas mujeres se
habían cambiado de nombre, además de que las muertes pasaban como
casos de común violencia de género, nada inusual en esa época en
Japón. Solo para la última mujer del grupo la conexión de las
muertes era aparente, y utilizo los recursos de su familia para
desaparecer por completo. Nuevo nombre, nueva ciudad, viviendo
enclaustrada en una casa en una villa rural en un pequeño pueblo donde cualquier
desconocido llamaría la atención de todos inmediatamente.
Pero todo esto de
nada le sirvió, meses después de haberse mudado su cadáver se
encontró una lluviosa noche en un camino próximo al pueblo, igual que las otras con tremendos golpes que parecerían
hechos con puños pues no tenían marcas de objetos contundentes y al
igual que las demás sin su cuero cabelludo aparentemente arrancado
de raíz. Con esta última de las mujeres en morir si hubo un testigo
que, a pesar de la fuerte lluvia, vio claramente desde su ventana
como la joven corría y gritaba por la calle mientras era seguida por
un hombre al que describió detalladamente :alto, fornido y vestido
de jeans azules y abrigo negro , en su rostro una máscara color marrón hecha del material de los sacos de papas con solo dos orificios para los ojos y lo más importante, la
característica que hizo famoso a este caso, el gigante usaba una
peluca hecha de distintos tipos de cabello de mujer, como si fuera
hecha de retazos.
martes, 7 de octubre de 2014
“ La Bestia Cáncer”
Por Andrés Beltrán
Del
libro “Fluctuaciones de la Naturaleza” de Lord Heny Hamilton, 1923.
Hay un ser muy particular en los textos antiguos de los primeros zoólogos, una criatura tan inverosímil que debería pertenecer a los volúmenes de seres de leyenda como el unicornio o el Leviathan, sin embargo enciclopedias antiguas escritas por eruditos de tres continentes desde el siglo III a.d. hasta el V d.c. cuentan con la bestia Cáncer, también conocido como el mono cangrejo o el hombre Cáncer, entre sus páginas. El infame ser, o mejor dicho grupo de seres pues en la mitad de los avistamientos se describe a varios, sería una mezcla horrorosa entre hombre, mono y crustáceo.
Dicha
criatura infame solo existía una isla en
el mar entre África Oriental y la India, y fue visitada por primera vez por la
flota expedicionaria de Alejandro Magno.
El ser vivía en las cavernas adyacentes a la playa oriental de la isla,
y solo salía para alimentarse de lo que encontraba, insectos, mamíferos, hiervas y cocos.Se movía
en forma torpe, quejándose por los dolores que le causaban sus masivas
deformaciones, pero a la hora de cazar sabía utilizar muy bien el brazo más
largo que terminaba en una tenaza.
Su color
rojo carmesí de pies a cabeza es lo que facilito muchas veces ser visto desde
las embarcaciones por los viajeros, más
de una vez los barcos se acercaron a la costa para investigar, solo para dar la
vuelta despavoridos al ver a la criatura más de cerca. El mono cangrejo parecía ser un hibrido entre
orangután y hombre aborigen, con piel
oscura y vello color rojo como el de dicho animal y un caminar muy similar, sus
pies y piernas eran sus partes más humanas y la verdadera monstruosidad asomaba recién al llegar al torso. El ser
estaba lleno de tumores externos, lo que hacía que su torso tenga una apariencia
abultada y dura. Esta era también lo que
le provocaba caminar en forma dispareja.
Usualmente tenía un brazo más largo que el otro y este terminaba en una tenaza
o en un solo pico. Los tumores eran tan severos y masivos que tenían una
apariencia rocosa y a menudo terminaban en picos afilados.
El
rostro era casi indescriptible, la boca era un orificio rodeado de pequeñas
protuberancias que movía a voluntad y lo
ayudaban a comer. Los pocos cronistas que no perdieron la cordura cuando
observaron a un espécimen capturado afirman que sus ojos eran humanos. En
ocasiones, el ser era tan deforme que parecía que era un colectivo de cangrejos
tratando de parecer un hombre. Solo con los conocimientos actuales podemos
deducir que puede que este sea el caso de una mutación extrema, tal vez causado
por la reproducción hibrida entre los aborígenes y otras especies.
El
bestialismo no debería ser capaz de engendrar criaturas, pero cuando lo hace da
como resultado abominaciones como esta, plagada de tumores cancerígenos
externos que lo asemejan a un monstruo de las profundidades. Que dicha
monstruosidad viva y crezca como si fuera un ser natural, es como una brutal
advertencia para los hombres que se creen por encima de la naturaleza.
La
criatura se creyó olvidada por siglos,
hasta que en Octubre pasado un barco de la Marina Francesa encontró en el mar de China un
embarcación a la deriva a un ser que corresponde con la descripción de la
Bestia Cáncer. Sus fotos fueron enviadas a varios expertos en la materia
incluyéndome a mí, pero créame usted mi querido lector, por nada de este mundo
abriré ese sobre ni veré esas fotos.
“Escultor”
Por
Andrés Beltrán
Esteban Perdiu
auto denominado “joven artista” de 63 años es por demás un inusual personaje en
la escena de las artes en Tel Aviv y es considerado un excéntrico incluso en
los círculos de liberales de clase de alta acostumbrados ya a ver de todo si levantar la
ceja.
Siempre anda con su
icónica imagen de barba blanca, gafas
obscuras jeans y sweater negro y en el rostro una mueca que parecía ser una
sonrisa pasmada. Bien hablado, carismático, coqueto y gracioso es el preferido de la gente de radio y tv cuando necesitan
de urgencia la opinión de un artista que
no fuera un veinteañero ególatra de pelo largo.
Esteban es amigo de políticos y compañero de juerga de
estrellas de cine por lo que es un escultor bastante famoso, de hecho talvez es el único escultor famoso de Israel. Se dice
que es alcohólico, y aunque no es algo raro en los artistas, se cree que su
vicio lo adquirió después de su servicio en las fuerzas armadas hace unos
treinta años. De eso nunca habla en las entrevistas – no pienso en mi como un
militar pues solo hice trabajo de oficina - dijo - los verdaderos héroes eran los jóvenes en
la Fuerza de tierra, o en el Mosad… yo solo fui un trabajador social,
ubicándolos en nuevos trabajos cuando todo terminó.
Su trabajo de los
últimos años ha consistido en hacer esculturas de conceptos abstractos tomando
como modelos a celebridades y estrellas, su modelo de “La Dicha” es esa
conocida presentadora de tv de senos prominentes, “La Naturaleza” fue la famosa
activista de internet/modelo que en protesta por el consumo de carnes convoco a
cientos de seguidores a orinar en el interior de un concurrido supermercado, el
modelo de “El Vigor” fue un joven futbolista en ascenso al que Perdiu
amablemente lo esculpió con unos treinta
centímetros de más para que su estatua no esté muy por debajo de la estatura de
las demás de su colección.
Este tipo de arte popñ con
olor a estrategia de marketing le gano el odio de escultores a nivel mundial
pero lo hico un “media darling” - “y que carajos me importa si me odian mis
colegas? Tengo a chicas de 25 años acosándome!” dijo alegremente en una
entrevista de tv en Jerusalén.
Cuando Esteban Perdiu
anuncio que su próxima escultura seria “La Guerra” los medios y las redes casi estallan
- quien sería su
modelo, el Presidente o algún ministro?-
- Tal vez algún fornido
actor del cine!-
La gran noche para develar la nueva escultura
había llegado, la galería de Tel Aviv estaba repleta y por lo menos la mitad de
asistentes eran de la prensa, Pardiu alegre como siempre se tomaba tantas fotos
como tragos y hacia bromas algo pasadas
pero se le perdonaba todo, es noche en especial podía hacer lo que desease. La
estatua en el centro de la galería en cubierta de una tela de lino blanca ,
ubicada de bajo de una luz clara y cálida y rodeada de un pequeño empotrado por
seguridad esperaba a su creador para ser presentada a la gente “chic” de la
galería más los miles que están viéndolo todo en el live stream en línea.
Estaban se acerca a su
obra, de un paso y otro, aclara su garganta y respira hondo para apaciguar la
embriaguez, sabe que tendrá que dar muchas explicaciones esta noche, extiende
la mano, cierra los ojos y de un tirón arroja la tela a un costado. Después de
un par de gritos de mujeres, la sala queda en silencio. Nadie se esperaba esto,
ya no es divertido, pensaban unos, se volvió loco, decían otros.
Los flashes de las
cámaras fueron notoriamente menos que los de la fiesta de hace 5 minutos, el
público se retiraba lentamente y parecía que el after party de había cancelado.
Solo una joven periodista se le acerco en ese momento interminable, tan
desconcertada como los demás pero decidida para aprovechar el momento para ser
la primera en preguntar, acercó el micrófono
-Deja, ya sé que me vas
a preguntar. Porque un autorretrato? Y porque así, desnudo, desagradable, flaco, con manchas,
calvo, arrugado, quebradizo, sin maquillar nada, y con esa mirada de muerto,
cuando se supone soy todo risas?
“Porque no use a algún militar
de modelo? pues bien si, busque a mis viejos amigos del servicio, los pocos que
vivían no tenían con quien hablar hace mucho, pase tardes interminables
escuchándolos, muchos son más jóvenes
que yo pero más envejecidos, chochos, seniles y sentimentales.”
Ellos no te lo dicen
pero se nota que no duermen por las noches, algunos por las cosas que los árabes les
hicieron, otros, por las cosas que ellos
le hicieron a los árabes. Los vi tristes y solos, enfermos y con dolor hasta
los huesos, tan contentos de que los visite alguien que apenas conocieron hace
mucho. Esto me hizo dar cuenta de que la guerra no es algo que me hace pensar
en hombres fuertes y bien parecidos, la guerra me hace pensar en un cielo sin
estrellas y en un mar de cosas muertas, y me recuerda…me recuerda a mí…” La música de
la fiesta se convirtió en un murmullo
que no tardó en extinguirse.
viernes, 19 de septiembre de 2014
“EXTASIS”
Por Andrés Beltran.
Cuento de “fan fiction”
ambientado en el universo del videojuego “Bioshock”.
Cuatro de Enero de 1956,
algún lugar en el mar del Atlántico Norte.
El doctor Jack Moret se
encontraba en estado de extremo aburrimiento después de pasar 2 horas en el
pequeño submarino que lo llevaría al lugar que se le encomendó inspeccionar
como comisionado de derechos humanos de la ONU. El “territorio libre e
independiente” creado por el doctor y
magnate Andrew Ryan despertaba el interés de toda la comunidad científica así
como el recelo en cada gobierno del globo desde Washington a Moscú. El capitán
del submarino le indico al doctor Moret que por fin se estaban acercando a la
ciudad, mientras que en las bocinas se escucha un mensaje pre grabado con la
voz del mismísimo Andrew Ryan
“Acaso un hombre no tiene derecho al producto del sudor de su frente?”
"No", dice el hombre del gobierno
", le pertenece a los pobres."
"No", dice el hombre en el Vaticano,
" le pertenece a Dios."
"No", dice el hombre comunista,
"le pertenece a todos."
“Yo rechacé esas
respuestas; en cambio, elegí algo diferente. Elegí lo imposible. Elegí... Éxtasis”
“Una ciudad donde el
artista no temería a la censura; donde el científico no estaría limitado por
mezquina moral; donde el grande no estaría limitada por el pequeño! Y con el
sudor de tu frente, Éxtasis puede
convertirse en tu ciudad también.”
“Éxtasis” al escuchar
el nombre por primera vez hace unos
meses en la radio de la BBC Jack pensó que estaba por demás sobredimensionado.
Pero en este momento, reflexiono en cuan equivocado estaba, la ciudad
submarina brillaba imponente en el
obscuro y frio mar, sus luces de neón adornaban los varios letreros y anuncios,
sus “calles” de un vidrio más denso que el acero son algo que solo se había
teorizado y su arquitectura muy similar a la de Nueva York en medio de la
vegetación marina creaba una disonancia visual que solo se hacía más fuerte
mientras el pequeño submarino se acercaba a lo que parecía ser un puerto. Peces
de varios tamaños “volaban” por encima del vehículo como si se fueran gaviotas
saludando a los barcos pesqueros que llegan al puerto.
El doctor sintió un
instante de terror cuando la escotilla de abrió lentamente, pensó que sería
recibido por uno de los humanos genéticamente mejorados que según los reportes
viven en Éxtasis. Sintió alivio cuando
vio que su guía -solo se identificó como
“Atlas” sin apellido-sería un hombre joven y muy normal. Jack le insistió a su
guía hacer el recorrido a pie, el único medio de transporte en la ciudad son
los ascensores verticales y horizontales que recorren toda la ciudad a 355 km
por hora, pero eso se dijo a sí mismo, no le permitiría hacer una inspección
meticulosa, y la verdad es que sería más de lo que podría resistir por un
día.
Las obras de arte
liberal que adornaban la ciudad le causaron a Jack algo de recelo, no es que le
espantaran ver desnudos y formas abstractas, pero pensó que no deberían estar a
vista de menores de edad y mujeres. Atlas le presento a la doctora Tenenbaum,
principal responsable de los experimento de genética. En la entrevista la
doctora de defendió de los medios quienes la llamaban “Frankestein”, como
explicó ella los “splicers” son seres
humanos de apariencia normal que simplemente desean hacer sus vidas cotidianas
un poco más fáciles. “Todo esto –comento ella- es gracias a la política de
Éxtasis, estos avances también seria posibles en otros lugares pero solo aquí
tenemos la libertad para ello. La doctora de negó a confirmar o negar los
reportes de que se experimentó en prisioneros antes de vender los tratamientos
en forma comercial.
Durante la entrevista
Jack saco un cigarrillo, al no encontrar su encendedor la doctora le extendió
su dedo índice del cual salió una pequeña llama, tanto ella como Atlas
sonrieron al ver la expresión de miedo en el rostro del doctor Jack Moret.
Jack trato de ocultarle
a Atlas que le temblaban las piernas, avanzaron más hacia el centro de la
ciudad, a Jack se le permitió entrevistar a quien desee sean estos adultos o
niños, familias, científicos y trabajadores. Al llegar a un vecindario de
apariencia lúgubre el doctor pudo ver que la violencia no le era ajena a la
ciudad, unos guardias armados retiraban a un par de hombres inconscientes de lo
que parecía ser una trifulca en un bar entre dos splicers, quedaron como
evidencia pedazos de metal doblado, concreto aplastado y un incendio que los
oficiales estaban apagando.
No se pudo concretar la
entrevista con el doctor Ryan, Adam argumento que se sentía mal de salud (mala
excusa, nadie se enfermaba en Éxtasis), pero lo cierto es que Jack leyó una
transcripción de una entrevista telefónica donde se refirió a los inspectores
de la ONU como “mujerzuelas y embusteros, enviadas por los rusos o por los
americanos”.
Jack se despidió
fríamente de Atlas, estaba por demás distraído en sus pensamientos y no podía
ocultar más que se sentía muy superado por todo lo visto en el día. Todo su
trabajo y el de sus colegas invalidado por los avances científicos de
Éxtasis, toda religión y filosofía
ridiculizados por los ciudadanos de la metrópolis submarina.
Mientras abordo el
submarino de regreso, el doctor cerró
los ojos, no savia que iba a pasar, si el resultado de su inspección causaría
la destrucción de Éxtasis por el mundo exterior o la destrucción del mundo a
manos de la ciudad submarina. O tal vez, la ciudad se destruya a sí misma.
Al alejarse de la
ciudad, Jack alcanzo a ver una enorme estatua de piedra de un hombre desnudo, sentado sobre el globo terráqueo, como un Atlas en rebeldía, sobre la estatua un mural con la
frase “ni dioses ni reyes, solo hombres”.
Jack se sentó rápidamente
y se llevó las manos a la cara.
-que Dios nos ayude a
todos- dijo en voz alta.
“VACIO”
Micro cuento por Andrés
Beltrán Z.
Don Oscar Cortes se tallo los ojos como si se despertara en una mañana muy brillante, pen so por un momento, que era otra vez un niño al cual su madre despertaba al abrir las cortinas de manera brusca para que entre la luz.
La luz se disipo en
todo su campo de visión y pudo apreciar el lugar en el que estaba. Una pequeña
capilla, habitada por un solo ser, un joven cura habla desde el podio, don Omar
pensó, estará ensayando un sermón.
El joven religioso
hablo por unos minutos más mientras Oscar exploraba la pequeña capilla. El cura
se detuvo, en su rostro algo de vergüenza y decepción. Cerró la biblia en acto
violento y se retiró de la sala. Oscar al no sentirse observado se acercó un poco
más al púlpito, pudo entonces comprender el porqué del enojo de ese hombre incómodo.
Don Oscar vio y entendió,
y el también sintió la vergüenza y la
decepción. Vio un ataúd ubicado a un costado del podio y en su interior un
rostro que le era muy familiar, estaba el ante su funeral. El cura sintió vergüenza
y decepción por tener que dar un emotivo discurso en una capilla vacía para
honrar a un viejo al que nadie quería.
Así lo requería la ley
y su propia compasión, pero se podía retirar a la mitad y decirle al dueño de
la funeraria que sí, en efecto el velorio de don Oscar se realizó y pasó mucha gente a rezar por el anciano. Oscar sintió vergüenza
por olvidar que si, en efecto, había muerto hace unos días.
-Odio ser un fantasma-
pensó el, saltaba del presente al pasado y al futuro sin control propio y sin
recordarlo, total humillación para el que se enorgullecía de ser un hombre de
excelente memoria a sus 86 años. El funeral vacío lo decepcionó, pensó que por
lo menos vendrían a visitarlo sus enemigos o algún familiar ocioso e
interesado. Oscar, el viejo frío, avaro y
sin amigos se encogió de hombros, cerró los ojos y se preparó para lo siguiente
que venga a intentar atormentarlo.
“CIRCULAR”
Por: Andrés Beltrán
Por: Andrés Beltrán
“La
ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena
que en cualquier cosa sobre la que se vierte.”
Mark Twain
Mark Twain
Nadie podría imaginar que alguien moriría extrañamente en aquel lugar. Después de todo, estamos hablando de una funeraria. La gente no va morirse a una funeraria, va a que la engalanen para que los vivos no se ofendan por la realidad de la muerte”, pensó el agente Estévez al faltarle pocas cuadras para llegar a la escena del crimen.
-Bueno, Suficiente de filosofía- se dijo al bajar del taxi que lo llevo a la
funeraria del peculiar crimen. Tres treinta de la mañana, arribo una hora
después de ser notificado por sus superiores, justo como había calculado. Ni
bien llego pudo confirmar que, como lo sospechaba, el tiroteo ocurrió en el
estacionamiento, pues los pasillos o el pequeño salón de velatorio de aquella
funeraria no tendrían suficiente espacio físico para tal masacre.
Caminó en rápidos pasos hasta el centro del estacionamiento, se agachó para evitar romper la cinta amarilla del equipo forense. Saludo al fotógrafo y a los especialistas en la forma fría e impersonal en que usualmente saluda y se dirigió directo a lo suyo: observar detenidamente la escena, intentar descifrar la verdad que no se encuentra en testimonios confusos o en evidencias incompletas.
Caminó en rápidos pasos hasta el centro del estacionamiento, se agachó para evitar romper la cinta amarilla del equipo forense. Saludo al fotógrafo y a los especialistas en la forma fría e impersonal en que usualmente saluda y se dirigió directo a lo suyo: observar detenidamente la escena, intentar descifrar la verdad que no se encuentra en testimonios confusos o en evidencias incompletas.
Solo el poder de observación le habría servido antes para resolver delitos similares en una fracción de tiempo de la que sus colegas requieren. Estaba pues, ante un crimen como no había visto hace años: seis cuerpos, un hombre de unos 70 años , bien vestido, desarmado , acribillado en el asiento del conductor de un Volkswagen color verde, dos hombres jóvenes de unos 20 años ambos en la misma posición, sobre sus espaldas y ambos a ocho metros de las puertas frontales del vehículo, un hombre de unos 50 con cicatrices viejas en manos y cara en frente del auto a unos ocho metros, y finalmente un hombre y una mujer de entre 40 a 45 años a unos siete metros atrás del vehículo, también caídos sobre su espalda, todos con tiros en el pecho y rostro, y todos con un rifle Kalashnikov con el magazine a medias.
Miró detenidamente la escena por unos diez minutos, tomando notas en una libreta, sus colegas lo conocían lo suficiente como para no increparlo con preguntas, su reacción podría variar entre grosera a furibunda. Como eran las cuatro de la mañana de un sábado, lo más probable es que sea la segunda opción.
Una carcajada salió del
sargento, lo que aterrorizo un poco a los hombres que no lo han visto reír en
años.
¡Vengan, vengan acá! le grito al equipo
‘no estaremos muchas horas en esto, les dijo con una sonrisa.
¿Lo has resuelto tan rápido, sargento? dijo uno de los forenses.
Y ya lo creo, esto fue una emboscada con el propósito de ejecución.
¡Vengan, vengan acá! le grito al equipo
‘no estaremos muchas horas en esto, les dijo con una sonrisa.
¿Lo has resuelto tan rápido, sargento? dijo uno de los forenses.
Y ya lo creo, esto fue una emboscada con el propósito de ejecución.
Eso ya lo sabíamos
señor, contesto el forense más joven. Es obvio, este grupo asesino al viejo, lo
que no sabemos es quienes son, porque lo mataron, y quien los mato a
ellos, el viejo de la funeraria no podría haberlo hecho, estaba
desarmado.
-Ellos se mataron, contesto Estévez, ellos lo hicieron.
-Suicidio sargento?
Estévez sonrió,- bueno si, pero por estupidez – Formaron una emboscada, pero no en la clásica formación en L, no no, estos idiotas usaron una formación “circular”, es decir que rodearon al objetivo y al dispararle se mataron ellos también.
-Quiénes son? bueno, el más viejo tiene quemaduras en las manos y cara, eso pasa cuando armas explosivos caseros , lo que me indica que son ex guerrilleros de la época de la dictadura militar, así lo evidencia su torpeza para ejecutar el golpe . Los dos más jóvenes de los costados se parecen a la pareja de atrás, lo más seguro es que son sus hijos.
-El target, lo más probable es que sea un militar de esa época ya retirado, en fin el móvil parece venganza, inútil y destructiva, como es de esperarse, dijo todo esto mientras se alejaba de la escena.
Señores les dejo los detalles a ustedes, por favor pídanme un taxi, voy a llamar a mi mujer para avisarle que vuelo para desayunar- dijo esto con una gran sonrisa.
-Ellos se mataron, contesto Estévez, ellos lo hicieron.
-Suicidio sargento?
Estévez sonrió,- bueno si, pero por estupidez – Formaron una emboscada, pero no en la clásica formación en L, no no, estos idiotas usaron una formación “circular”, es decir que rodearon al objetivo y al dispararle se mataron ellos también.
-Quiénes son? bueno, el más viejo tiene quemaduras en las manos y cara, eso pasa cuando armas explosivos caseros , lo que me indica que son ex guerrilleros de la época de la dictadura militar, así lo evidencia su torpeza para ejecutar el golpe . Los dos más jóvenes de los costados se parecen a la pareja de atrás, lo más seguro es que son sus hijos.
-El target, lo más probable es que sea un militar de esa época ya retirado, en fin el móvil parece venganza, inútil y destructiva, como es de esperarse, dijo todo esto mientras se alejaba de la escena.
Señores les dejo los detalles a ustedes, por favor pídanme un taxi, voy a llamar a mi mujer para avisarle que vuelo para desayunar- dijo esto con una gran sonrisa.
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