jueves, 6 de noviembre de 2014

“RETAZOS”

Por Andrés Beltrán




 Katzura o “katzura-man” es una leyenda urbana que nació hace unos 30 años en una ciudad del norte Japón. Hoy en día es muy popular entre los jóvenes de Asia y América y también hay foros de Internet dedicados a crear y compartir obras de ficción basadas e inspiradas en la leyenda. En la historia, una niña de 14 años es acosada por sus compañeras de colegio porque su uniforme es remendado ya que su familia es muy pobre. Día tras día sufre en silencio las burlas y humillaciones por parte del mismo grupo de cuatro chicas adineradas, pero sobrelleva su vida con la alegría que le da su vida en familia. Su madre muere unos años antes de los incidentes de la historia por lo que ella es responsable de hacer el rol de madre de sus dos hermanos menores mientras su padre toma trabajos temporales en un pueblo pesquero fuera de la ciudad, de hecho el padre, el único personaje de la leyenda que tiene nombre que es conocido como Otomo o el señor Otomo, era más fuerte y grande que un toro y tendría trabajo fijo en cualquier barco que el quisiese de no ser por su carácter antisocial y la reputación de violento. Solo con sus hijos se permitía sonreír y solo ellos lo han escuchado decir más de dos palabras sin resoplar o maldecir. Algo que nunca cambia en las muchas variaciones de la historia es el personaje del padre, siempre descrito como un hombre corpulento, mal encarado pero tierno y amoroso como sus hijos.

La leyenda, supuestamente basada en hechos reales, dice que en el último día de clases del año la niña fue víctima de una terrible broma, cuando toda la clase estaba en la piscina de natación, las cuatro chicas que siempre la acosaron la tomaron a la fuerza y le afeitaron la cabeza en los casilleros. Al no tener nada con que cubrirse y no tener amigos con quien contar, se vio obligada a caminar así hasta su casa tratando de taparse la cabeza con su pequeña mochila. Camino entre sollozos ignorando burlas y risas.

Su padre regresaba de la faena de pesca tarde en la noche cuando vio las luces de la patrulla, los metros que le faltaban los corrió como nunca había corrido hasta que la mano de un policía fornido le impidió ingresar a su casa –no, por favor no entre, el lugar es un desastre…sus… sus dos hijos varones están bien – están hablando con una especialista en este momento, pero su hija…lo siento pero cometió suicidio… eh…parece que uso un cuchillo de cocina sin afilar… se hizo varios cortes en las muñecas y el estómago… siento decirle esto pero… no murió rápidamente-.

El oficial le prometió que limpiarían la escena del suicidio de todo vestigio de sangre y le regalo algo de dinero para que duerma con los niños en un hotel, Otomo recibió el dinero sin darse cuenta, sentía todo su cuerpo frió y ligero como en si estuviera en el mar y no escuchaba pero asentía con la cabeza todo lo que le decían los investigadores. Antes de despedirse el primer oficial que hablo con el le dio la libreta donde se presume estaba la nota de despedida de su hija. No había tal nota en la libreta, solo cuatro nombres que había escrito una y otra vez, llenando las hojas, en cada página la escritura era más y más frenética hasta deformarse en garabatos ilegibles.


Del padre, no se supo más después de esa noche, pero en los años posteriores las cuatro acosadoras de la joven suicida recibieron innumerables amenazas anónimas por correo y por teléfono, presuntamente de habitantes de su ciudad natal horrorizados por el suicidio de la joven. Esto obligó al pequeño grupo a separarse y a mudarse a distintas ciudades del país, dos de ellas incluso se cambiaron el nombre. Las tres primeras mujeres murieron en sus hogares en formas que parecerían brutales casos de violencia domestica con tremendos golpes, brazos piernas y costillas rotas, homicidios terribles, pero nada inusuales de no ser por el hecho de que les faltaba el cuero cabelludo de raíz y no se encontraron marcas de navajas en los cuerpos, como si simplemente les hubiesen arrancado el cuero cabelludo de un tirón.

La policía y los medios no relacionaron los tres casos pues dos de estas mujeres se habían cambiado de nombre, además de que las muertes pasaban como casos de común violencia de género, nada inusual en esa época en Japón. Solo para la última mujer del grupo la conexión de las muertes era aparente, y utilizo los recursos de su familia para desaparecer por completo. Nuevo nombre, nueva ciudad, viviendo enclaustrada en una casa en una villa rural en un pequeño pueblo donde cualquier desconocido llamaría la atención de todos inmediatamente.

Pero todo esto de nada le sirvió, meses después de haberse mudado su cadáver se encontró una lluviosa noche en un camino próximo al pueblo, igual que las otras con tremendos golpes que parecerían hechos con puños pues no tenían marcas de objetos contundentes y al igual que las demás sin su cuero cabelludo aparentemente arrancado de raíz. Con esta última de las mujeres en morir si hubo un testigo que, a pesar de la fuerte lluvia, vio claramente desde su ventana como la joven corría y gritaba por la calle mientras era seguida por un hombre al que describió detalladamente :alto, fornido y vestido de jeans azules y abrigo negro , en su rostro una máscara  color marrón hecha del material de los sacos de papas con solo dos  orificios para los ojos y lo más importante, la característica que hizo famoso a este caso, el gigante usaba una peluca hecha de distintos tipos de cabello de mujer, como si fuera hecha de retazos.

  

martes, 7 de octubre de 2014

 “ La Bestia Cáncer”

Por Andrés Beltrán

Del libro “Fluctuaciones de la Naturaleza” de Lord Heny Hamilton, 1923.

Hay un ser muy particular en los textos antiguos de los  primeros zoólogos, una criatura tan inverosímil que debería pertenecer a los volúmenes de seres de leyenda como el unicornio o el Leviathan, sin embargo  enciclopedias antiguas escritas por eruditos de tres continentes desde el siglo III a.d. hasta el V  d.c. cuentan con  la bestia Cáncer, también conocido como el mono cangrejo o el hombre Cáncer, entre sus páginas. El infame ser, o mejor dicho grupo de seres pues en la mitad de los avistamientos se describe a varios, sería una mezcla horrorosa entre hombre, mono y crustáceo.

Dicha criatura infame solo existía  una isla en el mar entre África Oriental y la India, y fue visitada por primera vez por la flota expedicionaria de Alejandro Magno.  El ser vivía en las cavernas adyacentes a la playa oriental de la isla, y solo salía para alimentarse de lo que encontraba,  insectos, mamíferos,  hiervas y cocos.Se movía en forma torpe, quejándose por los dolores que le causaban sus masivas deformaciones, pero a la hora de cazar sabía utilizar muy bien el brazo más largo que terminaba en una tenaza.  

Su color rojo carmesí de pies a cabeza es lo que facilito muchas veces ser visto desde las embarcaciones por los viajeros,  más de una vez los barcos se acercaron a la costa para investigar, solo para dar la vuelta despavoridos al ver a la criatura más de cerca.  El mono cangrejo parecía ser un hibrido entre orangután y  hombre aborigen, con piel oscura y vello color rojo como el de dicho animal y  un caminar muy similar,   sus pies y piernas eran sus partes más humanas y la verdadera monstruosidad  asomaba recién al llegar al torso. El ser estaba lleno de tumores externos, lo que hacía que su torso tenga una apariencia abultada y  dura. Esta era también lo que le provocaba  caminar en forma dispareja. Usualmente tenía un brazo más largo que el otro y este terminaba en una tenaza o en un solo pico. Los tumores eran tan severos y masivos que tenían una apariencia rocosa y a menudo terminaban en picos afilados. 

El rostro era casi indescriptible, la boca era un orificio rodeado de pequeñas protuberancias que movía a voluntad y lo  ayudaban a comer. Los pocos cronistas que no perdieron la cordura cuando observaron a un espécimen capturado afirman que sus ojos eran humanos. En ocasiones, el ser era tan deforme que parecía que era un colectivo de cangrejos tratando de parecer un hombre. Solo con los conocimientos actuales podemos deducir que puede que este sea el caso de una mutación extrema, tal vez causado por la reproducción hibrida entre los aborígenes y otras especies.

 El bestialismo no debería ser capaz de engendrar criaturas, pero cuando lo hace da como resultado abominaciones como esta, plagada de tumores cancerígenos externos que lo asemejan a un monstruo de las profundidades. Que dicha monstruosidad viva y crezca como si fuera un ser natural, es como una brutal advertencia para los hombres que se creen por encima de la naturaleza.

La criatura se creyó olvidada  por siglos, hasta que en Octubre pasado un barco de la Marina  Francesa encontró en el mar de China un embarcación a la deriva a un ser que corresponde con la descripción de la Bestia Cáncer. Sus fotos fueron enviadas a varios expertos en la materia incluyéndome a mí, pero créame usted mi querido lector, por nada de este mundo abriré ese sobre ni veré esas fotos.



“Escultor”
Por Andrés Beltrán


Esteban Perdiu auto denominado  “joven artista” de 63 años es por demás un inusual personaje en la escena de las artes en Tel Aviv y es considerado un excéntrico incluso en los círculos de liberales de clase de alta  acostumbrados ya a ver de todo si levantar la ceja.
Siempre anda con su icónica imagen  de barba blanca, gafas obscuras jeans y sweater negro y en el rostro una mueca que parecía ser una sonrisa pasmada. Bien hablado, carismático, coqueto  y gracioso es el  preferido de la gente de radio y tv cuando necesitan de urgencia  la opinión de un artista que no fuera un veinteañero ególatra de pelo largo.

Esteban es  amigo de políticos y compañero de juerga de estrellas de cine por lo que es un escultor bastante  famoso, de hecho talvez es  el único escultor famoso de Israel. Se dice que es alcohólico, y aunque no es algo raro en los artistas, se cree que su vicio lo adquirió después de su servicio en las fuerzas armadas hace unos treinta años. De eso nunca habla en las entrevistas – no pienso en mi como un militar pues solo hice trabajo de oficina - dijo  - los verdaderos héroes eran los jóvenes en la Fuerza de tierra, o en el Mosad… yo solo fui un trabajador social, ubicándolos en nuevos trabajos cuando todo terminó.

Su trabajo de los últimos años ha consistido en hacer esculturas de conceptos abstractos tomando como modelos a celebridades y estrellas, su modelo de “La Dicha” es esa conocida presentadora de tv de senos prominentes, “La Naturaleza” fue la famosa activista de internet/modelo que en protesta por el consumo de carnes convoco a cientos de seguidores a orinar en el interior de un concurrido supermercado, el modelo de “El Vigor” fue un joven futbolista en ascenso al que Perdiu amablemente lo esculpió con unos  treinta centímetros de más para que su estatua no esté muy por debajo de la estatura de las demás de su colección.

Este tipo de arte popñ con olor a estrategia de marketing le gano el odio de escultores a nivel mundial pero lo hico un “media darling” - “y que carajos me importa si me odian mis colegas? Tengo a chicas de 25 años acosándome!” dijo alegremente en una entrevista de tv en Jerusalén.
 Cuando Esteban Perdiu anuncio que su próxima escultura seria “La Guerra” los medios y las redes casi estallan
- quien sería su modelo, el Presidente  o algún ministro?-
- Tal vez algún fornido actor del cine!-


 La gran noche para develar la nueva escultura había llegado, la galería de Tel Aviv estaba repleta y por lo menos la mitad de asistentes eran de la prensa, Pardiu alegre como siempre se tomaba tantas fotos como tragos  y hacia bromas algo pasadas pero se le perdonaba todo, es noche en especial podía hacer lo que desease. La estatua en el centro de la galería en cubierta de una tela de lino blanca , ubicada de bajo de una luz clara y cálida y rodeada de un pequeño empotrado por seguridad esperaba a su creador para ser presentada a la gente “chic” de la galería más los miles que están viéndolo todo en el live stream en línea.

Estaban se acerca a su obra, de un paso y otro, aclara su garganta y respira hondo para apaciguar la embriaguez, sabe que tendrá que dar muchas explicaciones esta noche, extiende la mano, cierra los ojos y de un tirón arroja la tela a un costado. Después de un par de gritos de mujeres, la sala queda en silencio. Nadie se esperaba esto, ya no es divertido, pensaban unos, se volvió loco, decían otros.
Los flashes de las cámaras fueron notoriamente menos que los de la fiesta de hace 5 minutos, el público se retiraba lentamente y parecía que el after party de había cancelado. Solo una joven periodista se le acerco en ese momento interminable, tan desconcertada como los demás pero decidida para aprovechar el momento para ser la primera en preguntar, acercó el micrófono

-Deja, ya sé que me vas a preguntar. Porque un autorretrato? Y porque así,  desnudo, desagradable, flaco, con manchas, calvo, arrugado, quebradizo, sin maquillar nada, y con esa mirada de muerto, cuando se supone soy todo risas?
“Porque no use a algún militar de modelo? pues bien si, busque a mis viejos amigos del servicio, los pocos que vivían no tenían con quien hablar hace mucho, pase tardes interminables escuchándolos, muchos son  más jóvenes que yo pero más envejecidos, chochos, seniles y sentimentales.”

Ellos no te lo dicen pero se nota que no duermen por las noches,  algunos por las cosas que los árabes les hicieron, otros,  por las cosas que ellos le hicieron a los árabes. Los vi tristes y solos, enfermos y con dolor hasta los huesos, tan contentos de que los visite alguien que apenas conocieron hace mucho. Esto me hizo dar cuenta de que la guerra no es algo que me hace pensar en hombres fuertes y bien parecidos, la guerra me hace pensar en un cielo sin estrellas  y en un mar de cosas muertas,  y me recuerda…me recuerda a mí…” La música de la fiesta  se convirtió en un murmullo que no tardó en extinguirse.


viernes, 19 de septiembre de 2014

“EXTASIS”
Por Andrés Beltran.
Cuento de “fan fiction” ambientado en el universo del videojuego “Bioshock”.


Cuatro de Enero de 1956, algún lugar en el mar del Atlántico Norte.
El doctor Jack Moret se encontraba en estado de extremo aburrimiento después de pasar 2 horas en el pequeño submarino que lo llevaría al lugar que se le encomendó inspeccionar como comisionado de derechos humanos de la ONU. El “territorio libre e independiente”  creado por el doctor y magnate Andrew Ryan despertaba el interés de toda la comunidad científica así como el recelo en cada gobierno del globo desde Washington a Moscú. El capitán del submarino le indico al doctor Moret que por fin se estaban acercando a la ciudad, mientras que en las bocinas se escucha un mensaje pre grabado con la voz del  mismísimo Andrew Ryan

“Acaso un  hombre no tiene derecho  al producto del sudor de su frente?”
 "No", dice el hombre del gobierno ", le pertenece a los pobres."
 "No", dice el hombre en el Vaticano, " le pertenece a Dios."
 "No", dice el hombre comunista, "le pertenece a todos."
“Yo rechacé esas respuestas; en cambio, elegí algo diferente. Elegí lo imposible. Elegí... Éxtasis”

“Una ciudad donde el artista no temería a la censura; donde el científico no estaría limitado por mezquina moral; donde el grande no estaría limitada por el pequeño! Y con el sudor de tu frente, Éxtasis  puede convertirse en tu ciudad también.”

“Éxtasis” al escuchar el nombre por primera vez  hace unos meses en la radio de la BBC Jack pensó que estaba por demás sobredimensionado. Pero en este momento, reflexiono en cuan equivocado estaba, la ciudad submarina  brillaba imponente en el obscuro y frio mar, sus luces de neón adornaban los varios letreros y anuncios, sus “calles” de un vidrio más denso que el acero son algo que solo se había teorizado y su arquitectura muy similar a la de Nueva York en medio de la vegetación marina creaba una disonancia visual que solo se hacía más fuerte mientras el pequeño submarino se acercaba a lo que parecía ser un puerto. Peces de varios tamaños “volaban” por encima del vehículo como si se fueran gaviotas saludando a los barcos pesqueros que llegan al puerto.

El doctor sintió un instante de terror cuando la escotilla de abrió lentamente, pensó que sería recibido por uno de los humanos genéticamente mejorados que según los reportes viven en Éxtasis.  Sintió alivio cuando vio que su guía  -solo se identificó como “Atlas” sin apellido-sería un hombre joven y muy normal. Jack le insistió a su guía hacer el recorrido a pie, el único medio de transporte en la ciudad son los ascensores verticales y horizontales que recorren toda la ciudad a 355 km por hora, pero eso se dijo a sí mismo, no le permitiría hacer una inspección meticulosa, y la verdad es  que  sería más de lo que podría resistir por un día.

Las obras de arte liberal que adornaban la ciudad le causaron a Jack algo de recelo, no es que le espantaran ver desnudos y formas abstractas, pero pensó que no deberían estar a vista de menores de edad y mujeres. Atlas le presento a la doctora Tenenbaum, principal responsable de los experimento de genética. En la entrevista la doctora de defendió de los medios quienes la llamaban “Frankestein”, como explicó  ella los “splicers” son seres humanos de apariencia normal que simplemente desean hacer sus vidas cotidianas un poco más fáciles. “Todo esto –comento ella- es gracias a la política de Éxtasis, estos avances también seria posibles en otros lugares pero solo aquí tenemos la libertad para ello. La doctora de negó a confirmar o negar los reportes de que se experimentó en prisioneros antes de vender los tratamientos en forma comercial.
Durante la entrevista Jack saco un cigarrillo, al no encontrar su encendedor la doctora le extendió su dedo índice del cual salió una pequeña llama, tanto ella como Atlas sonrieron al ver la expresión de miedo en el rostro del doctor Jack Moret.

Jack trato de ocultarle a Atlas que le temblaban las piernas, avanzaron más hacia el centro de la ciudad, a Jack se le permitió entrevistar a quien desee sean estos adultos o niños, familias, científicos y trabajadores. Al llegar a un vecindario de apariencia lúgubre el doctor pudo ver que la violencia no le era ajena a la ciudad, unos guardias armados retiraban a un par de hombres inconscientes de lo que parecía ser una trifulca en un bar entre dos splicers, quedaron como evidencia pedazos de metal doblado, concreto aplastado y un incendio que los oficiales estaban apagando.
No se pudo concretar la entrevista con el doctor Ryan, Adam argumento que se sentía mal de salud (mala excusa, nadie se enfermaba en Éxtasis), pero lo cierto es que Jack leyó una transcripción de una entrevista telefónica donde se refirió a los inspectores de la ONU como “mujerzuelas y embusteros, enviadas por los rusos o por los americanos”.

Jack se despidió fríamente de Atlas, estaba por demás distraído en sus pensamientos y no podía ocultar más que se sentía muy superado por todo lo visto en el día. Todo su trabajo y el de sus colegas invalidado por los avances científicos de Éxtasis,  toda religión y filosofía ridiculizados por los ciudadanos de la metrópolis submarina.
Mientras abordo el submarino de regreso,  el doctor cerró los ojos, no savia que iba a pasar, si el resultado de su inspección causaría la destrucción de Éxtasis por el mundo exterior o la destrucción del mundo a manos de la ciudad submarina. O tal vez, la ciudad se destruya a sí misma.
Al alejarse de la ciudad, Jack alcanzo a ver  una enorme estatua de piedra de un hombre desnudo, sentado sobre el globo terráqueo, como un Atlas en rebeldía, sobre la estatua un mural con la frase “ni dioses ni reyes, solo hombres”.

Jack se sentó rápidamente y se llevó las manos a la cara.

-que Dios nos ayude a todos-  dijo en voz alta.

“VACIO”

Micro cuento por Andrés Beltrán Z.

Don Oscar Cortes se tallo los ojos como si se despertara en una mañana muy brillante, pen so por un momento, que era otra vez un niño al cual su madre despertaba al abrir las cortinas de manera brusca para que entre la luz.

La luz se disipo en todo su campo de visión y pudo apreciar el lugar en el que estaba. Una pequeña capilla, habitada por un solo ser, un joven cura habla desde el podio, don Omar pensó, estará ensayando un sermón.

El joven religioso hablo por unos minutos más mientras Oscar exploraba la pequeña capilla. El cura se detuvo, en su rostro algo de vergüenza y decepción. Cerró la biblia en acto violento y se retiró de la sala. Oscar al no sentirse observado se acercó un poco más al púlpito, pudo entonces comprender el porqué del enojo de ese hombre incómodo.

Don Oscar vio y entendió, y el también sintió la  vergüenza y la decepción. Vio un ataúd ubicado a un costado del podio y en su interior un rostro que le era muy familiar, estaba el ante su funeral. El cura sintió vergüenza y decepción por tener que dar un emotivo discurso en una capilla vacía para honrar a un viejo al que nadie quería.

Así lo requería la ley y su propia compasión, pero se podía retirar a la mitad y decirle al dueño de la funeraria que sí, en efecto el velorio de don Oscar se realizó  y pasó mucha gente a  rezar por el anciano. Oscar sintió vergüenza por olvidar que si, en efecto, había muerto hace unos días.

-Odio ser un fantasma- pensó el, saltaba del presente al pasado y al futuro sin control propio y sin recordarlo, total humillación para el que se enorgullecía de ser un hombre de excelente memoria a sus 86 años. El funeral vacío lo decepcionó, pensó que por lo menos vendrían a visitarlo sus enemigos o algún familiar ocioso e interesado. Oscar, el viejo frío,  avaro y sin amigos se encogió de hombros, cerró los ojos y se preparó para lo siguiente que venga a intentar atormentarlo.


“CIRCULAR”
Por: Andrés Beltrán 
“La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte.”
Mark Twain



Nadie podría imaginar que alguien moriría extrañamente en aquel lugar. Después de todo, estamos hablando de una funeraria. La gente no va morirse a una funeraria, va a que la engalanen para que los vivos no se ofendan por la realidad de la muerte”, pensó  el agente  Estévez al faltarle pocas cuadras para llegar a la escena del crimen.

-Bueno, Suficiente de filosofía- se dijo al bajar del taxi que lo llevo a la funeraria del peculiar crimen. Tres treinta de la mañana, arribo una hora después de ser notificado por sus superiores, justo como había calculado. Ni bien llego pudo confirmar que, como lo sospechaba, el tiroteo ocurrió en el estacionamiento, pues los pasillos o el pequeño salón de velatorio de aquella funeraria no tendrían suficiente espacio físico para tal masacre.

Caminó en rápidos pasos hasta el centro del estacionamiento, se agachó para evitar romper la cinta amarilla del equipo forense. Saludo al fotógrafo y a los especialistas en la forma fría e impersonal en que usualmente saluda y se dirigió directo a lo suyo: observar detenidamente la escena, intentar descifrar la verdad que no se encuentra en testimonios confusos o en evidencias incompletas.

Solo el poder de observación le habría servido antes para resolver delitos similares en una fracción de tiempo de la que sus colegas requieren. Estaba pues, ante un crimen como no había visto hace años: seis cuerpos, un hombre de unos 70 años , bien vestido, desarmado , acribillado en el asiento del conductor de un Volkswagen color verde, dos hombres jóvenes de unos 20 años ambos en la misma posición, sobre sus espaldas y ambos a ocho metros de las puertas frontales del vehículo, un hombre de unos 50 con cicatrices viejas en manos y cara en frente del auto a unos ocho metros, y finalmente un hombre y una mujer de entre 40  a 45 años a unos siete metros atrás del vehículo, también caídos sobre su espalda, todos con tiros en el pecho y rostro, y todos con un  rifle Kalashnikov  con el magazine a medias.

Miró detenidamente la escena por unos diez minutos, tomando notas en una libreta, sus colegas lo conocían lo suficiente como para no increparlo con preguntas, su reacción podría variar entre grosera a furibunda. Como eran las cuatro de la mañana de un sábado, lo más probable es que sea la segunda opción.

Una carcajada salió del sargento, lo que aterrorizo un poco a los hombres que no lo han visto reír en años.
¡Vengan, vengan acá! le grito al equipo
‘no estaremos muchas horas en esto, les dijo con una sonrisa.
¿Lo has resuelto tan rápido, sargento? dijo uno de los forenses.
Y ya lo creo, esto fue una emboscada con el propósito de ejecución.


Eso ya lo sabíamos señor, contesto el forense más joven. Es obvio, este grupo asesino al viejo, lo que no sabemos es quienes son, porque lo mataron, y quien  los mato a ellos, el viejo de la funeraria no podría haberlo hecho,  estaba desarmado.
-Ellos se mataron, contesto Estévez, ellos lo hicieron.
-Suicidio sargento?
Estévez sonrió,- bueno si, pero por estupidez – Formaron una emboscada, pero no en la clásica formación en L, no no, estos idiotas usaron una formación “circular”, es decir que rodearon al objetivo y al dispararle se mataron ellos también.

-Quiénes son? bueno, el más viejo tiene quemaduras en las manos y cara, eso pasa cuando armas explosivos caseros , lo que me indica que son ex guerrilleros de la época de la dictadura militar, así lo evidencia  su torpeza para ejecutar el golpe . Los dos más  jóvenes  de los costados se parecen a la pareja de atrás, lo más seguro es que son sus hijos.
-El target, lo más probable es que sea un militar de esa época ya retirado, en fin el móvil parece venganza, inútil y destructiva, como es de esperarse, dijo todo esto mientras se alejaba de la escena.
Señores les dejo los detalles a ustedes, por favor pídanme un taxi, voy a llamar a mi mujer para avisarle que vuelo para desayunar- dijo esto con una gran sonrisa.